Lo que he aprendido de mi primera tipografía

Lo que he aprendido de mi primera tipografía
(*) Este artículo lo publiqué originalmente en el blog Tipografía Digital el 05/05/2013. Ahora lo rescato para ti.

Tú y yo somos iguales. Sí, porque en secreto soñamos ser como nuestros admirados Andreu o Pep. Sí, porque dibujamos letras con voluntariosa inocencia. Sí, porque de mayor queremos ser tipógrafos. Sí.

Y como tú y yo somos iguales, qué te parece si intercambiamos información. Eso podría ayudarnos. Empiezo yo con todo lo que he aprendido en los últimos dos años gracias a Valentina:

  1. He aprendido a diseñar una tipografía completa. Es bonito dibujar caracteres únicos, pero el verdadero reto consiste en construir un alfabeto completo. Al principio asusta, pero tranquilo: al final es mucho más trabajo del que te habías imaginado (¡sorpresa!). Y esto no es forzosamente malo, pues una vez que empieces no querrás parar nunca. Cada nuevo glifo es una nueva aventura llena de matices formales y detalles anatómicos que te harán descubrir una arquitectura oculta pero muy lógica. Esta es una carrera de fondo donde la paciencia será tu mejor virtud y en la que la meta la decides tú. ¿Mi consejo? Leer mucho, observar más y dibujarlo todo, desde la «a» a la «zeta». ¿La traducción? Diseñar una tipografía es un camino largo y tedioso, repleto de inevitables escollos teóricos y prácticos. Pero, créeme, merece la pena. Para no salir derrotado te recomiendo que para empezar te hagas con un par de libros que ayudan mucho: Cómo crear tipografías de Cristóbal Henestrosa, Laura Meseguer y José Scaglione (Tipo e) y Diseñar tipografía de Karen Cheng (Gustavo Gili); y que diseñes con una aplicación que de verdad te lo pone fácil para que te centres única y exclusivamente en diseñar tipos. Estoy hablando de Glyphs.
  2. He aprendido a vender una tipografía. Cuando eres un recién llegado tu tipografía no vale nada y tienes que tomar un sinfín de decisiones que afectan al valor intrínseco de tu obra: dónde y cómo vas a distribuir tu fuente, a qué precio, con qué tipo de licencia, etc. Puedes seguir las leyes naturales, esas que dicen que el agua es incolora, inodora e insípida, o por el contrario experimentar con los modelos y las tácticas de distribución. Puede que salga mejor de lo que piensas. ¿Mi experiencia? Positiva. No puedo decir otra cosa. Decidí que Valentina se distribuyera mediante un pay-what-you-want libre que permitía a la gente descargarse mi tipografía a cualquier precio. Sí, cualquiera. De hecho se puede descargar gratuitamente debido a que es mi ópera prima pero a pesar de sus 700 horas de trabajo. Esto es un arma de doble filo con la que te puedas cortar la mano o el pan. ¿El resultado? No me da de comer, pero me ha dado de leer. Y de viajar. Y de conocer gente. Y eso es mucho para una primera tipografía. Mucho.
  3. He aprendido que quiero continuar. Valentina es una muy buena primera tipografía pero una mala tipografía. Yo lo sé y tú lo sabes. Por eso quiero continuar. Porque me lo pide el cuerpo. Quiero seguir aprendiendo, quiero seguir dibujando letras, quiero seguir experimentando y quiero seguir soñando con que algún día seré tipógrafo como Andreu o Pep. La tipografía, amigo, es droga dura.

Y tú, ¿qué has aprendido?

Autor

Diseñador de tipos en la fundición digital independiente Tipotecture. Autor y locutor del blog y podcast sobre tipografía Don Serifa, locutor del podcast sobre diseño Perdiendo las formas, miembro de ATypI (Association Typographique Internationale), Unos tipos duros y Lletraferits. Organizador y formador de Glíglifo, divulgador y docente de la tipografía mediante artículos en blogs y revistas, workshops y conferencias por España y Latinoamérica, y formador online en video2brain/lynda.com y Domestika.

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6 comentarios

  • Responder mayo 14, 2013

    Roc

    Un título demasiado trascendental para un texto que prácticamente no dice nada. Desde el más sincero cariño.

    • Responder mayo 14, 2013

      Don Serifa

      Hola, Roc:

      Este texto pretende ser más motivador que didáctico y esperaba que, por tanto, se entendiera como tal. Siento que no haya sido así.

      Si tengo que escribir todo lo que he aprendido con mi primera tipografía —que es prácticamente todo lo que sé, pues a diseñar se aprende diseñando— me da para un libro, no para un simple artículo.

      Muchas gracias por tu comentario,
      Pedro.

  • Responder mayo 15, 2013

    haytruenos

    comparto mucho de lo que piensas. estoy en el proceso de mi primera tipografía y en realidad pasa eso de que te das cuenta que es mucho trabajo, pero no se puede parar.
    Creo que otro punto importante es darle tiempo a la tipografía. A veces la encuentro horrible, no le encuentro errores graves, me cierro a soluciones, etcétera. Todo se arregla con un tiempo de reposo.

    http://www.flickr.com/photos/patoloooo/8450721653/in/photostream

    saludos

  • Responder mayo 29, 2013

    Sergio

    Dado lo dispendioso y complejo que el proceso puede ser vale la pena desarrollar paralelamente un documento donde vayan quedando registradas todas las ideas, criterios, dificultades, retos, etc. Es muy útil para encaminar el proyecto y clarificar cosas. También sirve para que al final, sintetizando este contenido, elaboremos una mejor descripción de la fuente pues muchas cosas las empezamos a dar por sentadas a medida que las vamos resolviendo, el usuario se queda sin saberlas y si no las contamos es como si no las hubiéramos pensado.

    Traducir a texto nuestras ideas es un gran ejercicio pues nos hace pensar y abordar nuestros proyectos de otra forma a la vez que conectar mejor con nuestras ideas y objetivos. Con el poco tiempo que llevo haciendo esto he visto lo útil que es.

    Saludos.

  • Responder julio 3, 2013

    Mario Carlos

    Muy buen articulo, me gustaría si puedieras hablar mas sobre la tipografía en medios impresos como lo son libros o publicaciones periodicas (que no sean revistas), saludos desde México.

  • Responder noviembre 29, 2013

    Juan

    Creo que pocas veces escuché un mensaje tan directo y sincero como el que estás dando. Y me llena de ganas de continuar haciendo letras, algo que comencé hace dos años pero que dejé por la mitad. Es como decís, muy tedioso, pero cuando empezás a ver cómo actuan las letras en un mismo sistema es imposible ocultar las sonrisas. Lindo artículo.

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