Línea Gromenauer

Línea Gromenauer

Hace unos días, impartiendo una clase de diseño de alfabetos tanto para alumnos de la Escuela Superior de Diseño de Aragón como de La Rioja, me sorprendió detectar un equívoco colectivo con respecto a un término ante el que todos coincidían. Dio igual de qué Escuela o curso procedieran, a todos los alumnos sus profesores de tipografía les habían enseñado que aquello por lo que yo les preguntaba se llamaba «línea Gromenauer». Por ello voy a intentar aclarar el término.

La primera referencia que yo conozca al término se da en Unos Tipos Duros, la web sobre tipografía de referencia en español que ya en 2005, y haciendo gala de su siempre delicioso sentido del humor, decía así:

Efectos ópticos: La línea Gromenauer. Con el fin de ajustar los vértices y las curvas en nuestro diseño, debemos añadir unas nuevas guías en la plantilla donde los ajustamos. Estas líneas en el mundo anglosajón se conocen por overshots y queda muy bien y muy concreto, aquí en España nosotros no conocemos un término con el que designarlas: así que nos hemos permitido buscar en la historia y hemos rescatado el nombre del tipógrafo alemán Maximiliam Gromenauer, que ya a principios del siglo XIX investigó sobre las ilusiones ópticas en el diseño de tipos, para bautizar a estas líneas con su ilustre apellido.1

Esta broma adoptando una palabra acuñada por Chiquito de la Calzada —tan en boga en esos años— e ideando un personaje histórico inexistente como es Maximiliam Gromenauer, corrió como la pólvora espoleada sin duda por el enorme prestigio y popularidad de Unos Tipos Duros. Tal es así que, siguiendo el juego, incluso se llega a redactar en Gràffica una biografía falsa del personaje por el prestigioso historiador Santi Barjau de la que podemos extraer el siguiente fragmento:

La línea Gromenauer, también conocida como overshoot, línea de sobredimensión o ajuste óptico fue un hallazgo teorizado por él. Dado que es conocido en percepción visual, que las figuras triangulares, curvas y circulares se perciben menores que su homólogas de trazos rectos, a igualdad de tamaño proponía que los caracteres con trazos redondeados, vértices o ápices necesitan sobrepasar la altura del ojo medio en su parte superior, inferior o en ambas para evitar la ilusión óptica que hace que las formas circulares y triangulares parezcan menores que las cuadradas. Por ello, los caracteres que tienen trazos redondeados en la parte inferior suelen sobrepasar la línea de base ligeramente para crear la ilusión óptica de que están justo sobre ella, aproximadamente un 1,5 %. Una práctica que está normalizada actualmente.2

El problema llega cuando esta broma parcial —ya que la definición es más que correcta y sólo el nombre es jocoso— se populariza y entierra al término original quedando el erróneo como cierto. No sé si era la intención primigenia de Unos Tipos Duros, pero sin duda que es sumamente curioso el resultado conseguido. Soy de la opinión de que hay que respetar la historia, el lenguaje y la etimología; pero también creo que cuando un término se impone en el imaginario colectivo, no hay que ponerle puertas al campo. Sin embargo, no puedo resistir la tentación de aclarar el término y darle su nombre correcto en nuestro idioma.

Cierto es que en inglés el término para designar ese espacio de compensación óptica para las líneas curvas y vértices con respecto a las rectas está claro: overshoot. Su traducción es clara y limpia: que se excede, que se expande, que sobresale. Pero también es cierto que ninguna de estas traducciones ha llegado a cuajar en los textos que he podido consultar y en los que siempre se recurre al término anglosajón o a una expresión genérica como «ajuste óptico» o «compensación óptica».

No es hasta 2012 cuando Tipo e Editorial se atreve a acuñar un término que llevaba ya tiempo flotando en el ambiente y que Laura Meseguer define así:

Rebasamiento. (Overshoot) El grado en que una letra sobresale por debajo de la línea de base o por encima de la altura x, de ascendentes o de caja alta, con el fin de compensar el efecto de empequeñecimiento óptico que resultaría si fuesen de la misma dimensión, ya que ante una altura igual, el círculo y el triángulo parecen más pequeños que el cuadrado.3

Lo curioso del término «rebasamiento», a pesar de no existir como tal en el Diccionario de la Real Academia Española, es que suena familiar, natural y lógico; y son muchos los autores que ya anteriormente explican —utilizando la palabra raíz— cómo la letra «rebasa» de las líneas maestras como forma de compensación óptica.

¿Cuál de los dos términos se impondrá? Lo lógico y, por qué no decirlo, deseable sería que fuera «rebasamiento» el que se convirtiera en el estándar en nuestro idioma —aunque «línea Gromenauer» siempre quedará en un rinconcito de mi corazón por su indudable gracia—. Pero eso sólo el tiempo lo dirá.

Notas
(1) «Manual del perfecto “democratizador” tipográfico. Conferencia Offf 05», Unos tipos duros (http://www.unostiposduros.com/manual-del-perfecto-democratizador-tipografico-conferencia-offf-05/, visitado en mayo de 2014).
(2) «Perfil: Maximilian Gromenauer», Gràffica (http://graffica.info/perfil-maximilian-gromenauer/, visitado en mayo de 2014).
(3) Cristóbal Henestrosa, Laura Meseguer, José Scaglione, Cómo crear tipografías, Madrid, Tipo e Editorial, 2012, pág. 143.

Autor

Diseñador de tipos en la fundición digital independiente Tipotecture. Autor y locutor del blog y podcast sobre tipografía Don Serifa, locutor del podcast sobre diseño Perdiendo las formas, miembro de ATypI (Association Typographique Internationale), Unos tipos duros y Lletraferits. Organizador y formador de Glíglifo, divulgador y docente de la tipografía mediante artículos en blogs y revistas, workshops y conferencias por España y Latinoamérica, y formador online en video2brain/lynda.com y Domestika.

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5 comentarios

  • Responder mayo 22, 2014

    Tomm Sivertsen

    Genial que sean ambas las que queden y que Gromenauer sea una broma privada de los del gremio! Rebasamiento es un término técnico a todas luces preciso, y la Gromenauer, si se conserva puede hasta llegar a ser conocida como “la grome” y de todos modos sabremos a qué se refiere. La evolución idiomática es apasionante y si podemos ser participes de su difusión y avance, qué mejor. Toda palabra fue un neologismo el día en que se acunó. :-)

  • Jajajajaja, genial! Me ha encantado el artículo. Con humor pero a la vez didáctica =)

  • Responder mayo 25, 2014

    Eva

    Pues yo no estoy de acuerdo con la opinión que muestras en este artículo, no veo qué problema hay en ponerle un nombre u otro a algo que hasta el momento en el que se nombró como línea Gromenauer, no tenía ningún nombre en castellano. Puede que el término “rebasamiento” suene más técnico que “línea Gromenauer”, pero no me parece más válido, la verdad.

  • Responder agosto 11, 2014

    diananoias

    Qué decepción… jejeje. ¡Con lo que me gustaba eso de Gromenauer! «Rebasamiento» me parece una opción práctica, aunque pienso que se debería buscar una palabra que sí estuviera en la RAE. ¡Anda que no hay palabras! ¿No?

  • […] La línea Gromenauer (por Samuel Pérez) […]

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