Letra dibujada, letra ilustrada

Letra dibujada, letra ilustrada

Pedro Arilla se dedica al diseño de tipografía, a la tipografía de verdad: la de diseñar, espaciar, producir y distribuir. Yo me dedico a ilustrar letras y con letras: las que dibujo yo o las que diseñan otros como Pedro. Hace poco a través de Twitter, mantuvimos una pequeña charla sobre lettering, tipografía e ilustración. La pregunta era: ¿Necesitamos una definición de aquello que tiene que ver con el dibujo de letras pero que no necesariamente es tipografía, caligrafía o lettering en el sentido más ortodoxo del término?

He reflexionado un poco sobre el tema. Ahí van 10 puntos a tener en cuenta de cara a aproximarnos a una respuesta:

  1. Confusión tipográfica: Del mismo modo que saber escribir no nos convierte en excelentes calígrafos, dibujar letras molonas no nos convierte en tipógrafos. Actualmente asistimos a un boom de lo tipográfico y sin embargo sigue habiendo bastante confusión entre qué es y qué no tipografía. Dentro del propio diseño gráfico y la ilustración seguimos llamando erróneamente tipografía a cualquier manifestación gráfica en la que predominan las letras.
  2. De triángulo a cuadrado: Al triángulo que forman la caligrafía, la tipografía y el lettering, quizá podamos añadirle un nuevo vértice: el de aquellas expresiones que tienen que ver con la letra dibujada y la ilustración. Cada una de esas prácticas comparte muchas características con las otras, por lo que podríamos decir que se complementan, son como hermanas.
  3. Ilustradores: Del mismo modo que ni la caligrafía, ni el lettering son manifestaciones menores de la tipografía, la letra ilustrada tampoco lo es. Los ilustradores que dibujan letras o ilustran con letras no son la versión mediocre de los profesionales que se dedican a las otras disciplinas. Son más bien una respuesta lógica a un ámbito que en muchas ocasiones se toma a sí mismo demasiado en serio.
  4. A mano y a máquina: El lettering tradicional, si es que puede llamarse así, revela una herencia manual muy fuerte, pues es una mezcla de lo caligráfico (más gestual) y lo tipográfico (más sistematizado). La letra ilustrada retoma sobre todo ese discurso uniendo al menos tres sentidos en uno: sonido, vista y tacto. Cualquier herramienta, tanto analógica como digital, es válida para imitar las formas de las letras.
  5. Hoy: Si coges un libro de diseño de revistas de hace quince años y buscas «portadas tipográficas», se dice que eran las menos utilizadas. Era raro ver una portada que utilizase letras en lugar de un sujeto o una fotografía. Recientemente, en cambio, parece ser que es uno de los ámbitos donde más se ha desarrollado este género. Hoy la letra ilustrada está por todas partes. El contexto determina siempre la naturaleza del encargo.
  6. Dibujos antes que letras: Según el dibujante y teórico Scott McCloud «la mezcla de letras y dibujos es más una alquimia que una ciencia». Si nos remitimos a un pasado lejano, las letras fueron dibujos antes que nada, imitaciones de la realidad que evolucionaron a signos más abstractos y complejos. Es por eso que cuanto más escueta es su representación, más espacio queda para la imaginación del ilustrador.
  7. Iluminar: Ilustrar letras es imitar sus formas y componer con ellas de cara a interpretar un contenido que suele partir de un texto. A veces, en lugar de un texto, es una palabra o una sola letra, muy del estilo de aquellas letras capitales historiadas que se usaban en la Edad media. Los ilustradores son imitadores de formas que ayudan a imaginar. En palabras de Bruno Munari: imaginar es iluminar.
  8. Estilo de letra: Cuando las pautas de un trabajo se repiten una y otra vez de manera consciente (y a veces incluso inconsciente), aparece lo que llamamos estilo. El estilo es el desarrollo de un lenguaje propio, único, que se da cuando el trabajo diario va dejando poso. Las letras, en lo que toca a la ilustración, no sólo evocan un contenido sino también la identidad y la voz de quién las ejecuta.
  9. La letra con ilustración entra: Cuando un ilustrador se enfrenta a un texto escoge las palabras por su grado de iconicidad, unas son más figurativas y otras más abstractas, y generalmente establece unas reglas con las que analizar su estructura. Luego las mueve, escala, rota, deforma, erosiona o decora. El ilustrador explora el valor semántico a través de la forma, unas veces más caligráfica, otras más tipográfica. Persigue el énfasis y ayuda a imaginar el mensaje que se quiere comunicar aunque para ello tenga que «pervertir» la letra.
  10. Playful: Michael Perry en su libro Handjob (una especie de biblia para los dibujantes de letras) dice: «puede que la letra dibujada no sea siempre la respuesta correcta o la solución más efectiva, pero sí definitivamente la más divertida». Lo que hace diferente a un dibujante o ilustrador de letras es precisamente eso: su afán de diferencia. Es alguien que crea jugando con las letras. Una práctica que los anglosajones llaman playful y que a efectos gráficos se traduce en formas que conservan cierta locura o torpeza no controlable. Esa impronta parte de las formas de las letras y se da también en su disposición. Como si se tratase de un juego de niños: se trata de presentar el significado con una apariencia única.

Como colofón no puedo dejar pasar tres referencias que podrían ayudar a prolongar el debate:

  • En Graphic Design Manual, Armin Hofmann (1965) proponía un método donde las letras evolucionaban a nuevas formas de expresión con ejercicios básicos de composición y usando sólo el blanco y negro. Es lo que llamaba ejercicio de activación del espacio a través de la disposición y el enfrentamiento deliberado de elementos gráficos. Como base conceptual puede ser un punto de partida muy interesante.
  • El libro Escrito a mano, de Steven Heller y Mirko Ilic (2004), explora la letra manuscrita (y dibujada) a través de sus cualidades formales y visuales, esto es, a través de cómo se presenta dependiendo de su manera de ser dibujada o escrita, de su textura, de su iconicidad, etc. Aunque el estudio se centra en el entorno handmade, establece una clasificación muy interesante sobre algunas aplicaciones prácticas destacadas.
  • Playful Type (I – 2008 y II – 2010), de la editorial alemana Gestalten ofrece una amplio catálogo de lo que se ha llamado lettering efímero y fuentes ilustradas. Son dos volúmenes imprescindibles (y muy inspiradores) que recogen ejemplos de hasta donde ha dado de sí el género en los últimos años y también dan pistas sobre posibles desarrollos futuros.

Autor

Ilustrador freelance especializado en ilustración y lettering. Ha trabajado dentro y fuera del país para clientes como Etapes, Rolling Stone, Público, El País o Yorokobu.

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