La democratización de la tipografía

La democratización de la tipografía

La tipografía como disciplina es un valor en alza; no hay más que ver el sinfín de eventos, exposiciones, conferencias y cursos que afloran a lo largo y ancho de nuestro país en los últimos tiempos. Personalmente creo que es una moda pasajera, pero ¡bendita moda!

Pero, la democratización de la tipografía que da título a este artículo, ¿existe? ¿Es universal? ¿Es consciente el ciudadano de a pie de la importancia de la tipografía? Es más, ¿es consciente de la existencia de un oficio ligado a la tipografía? Así pues, para resolver esta cueston quiero plantear dos focos de atención diferentes: diseñadores gráficos y no-diseñadores-gráficos.

En el primer grupo, el cambio paradigmático en la tipografía de unas décadas atrás hasta nuestros días es claro. La tecnología ha sufrido una convulsa revolución en la que todas las herramientas han terminado por centralizarse en una CPU dando lugar a que cualquier persona con acceso a un ordenador pueda ejercitar un oficio —el de diseñador de caracteres— que antes le resultaba inaccesible. Diseñar letras nunca ha sido tan «fácil» como hasta ahora y por ello la multiplicación de la producción global ha sido enorme. Las obras magnas siguen naciendo con cuentagotas, pero las obras que podemos considerar interesantes ahora se cuentan por cientos. Esto es lo que podemos llamar una reciente democratización de la tipografía, en la que diseñadores gráficos de todo el mundo y de todas las edades ahora se atreven a explorar un campo tan complementario —pero distante y complejo— como es el diseño tipográfico.

En el otro lado de la balanza está la «gente normal», esa que no se dedica ni al grafismo ni a la creatividad y que por tanto vive muchos años más —esta teoría no está del todo probada—. Estas personas, como digo, viven ajenas a esta «democratización de la tipografía» de la que he hablado en el párrafo anterior. Pero no es por ignorancia, no te engañes, sino por adjudicación directa. Ellos entienden que la letra forma parte del ADN del ser humano, que siempre estuvo ahí y que siempre tuvo la misma forma. O al menos la misma función. La escritura es y debe ser un vehículo de comunicación para anunciar que las naranjas están de oferta o que ese buzón es el tuyo, sí el del segundo de. Y esta universalización de la letra o democratización —por seguir con la misma nomenclatura— es la que hace que nos paremos en la calle a contemplar un bellísimo rótulo anónimo pintado a mano en los años 40. En la calle. Anónimo. A mano. De-mo-cra-cia.

Y es aquí cuando llega la conclusión final y se vuelve peliaguda, pues este rótulo pintado a mano actualmente ya no se haría a mano con amor, tiempo y esmero. Ahora se haría una impresión digital en la primera tipo de letra graciosa que saliera en el listado del ordenador. Y es irónico que la tecnología que tanto está ayudando en el avance de la ciencia de la tipografía entre el sector especializado es precisamente la que está atropellando y devorando a la tipografía de la calle, esa que resultaba tan interesante por alimentar tanto y tan bien a la cultura de la letra a través de la función primigenia. Por favor, un minuto de silencio por la tipografía del pueblo.

Autor

Diseñador de tipos en la fundición digital independiente Tipotecture. Autor y locutor del blog y podcast sobre tipografía Don Serifa, locutor del podcast sobre diseño Perdiendo las formas, miembro de ATypI (Association Typographique Internationale), Unos tipos duros y Lletraferits. Organizador y formador de Glíglifo, divulgador y docente de la tipografía mediante artículos en blogs y revistas, workshops y conferencias por España y Latinoamérica, y formador online en video2brain/lynda.com y Domestika.

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6 comentarios

  • Por ser pedante, pero sospecho que los bellísimos rotulos de los años 40 o 50 los pintaban los rotulistas, sign artists, sign lettering artists, sign-writers, signpainters … —será por nombres. No eran diseñadores de tipos, pero tenían todo el conocimiento sobre la letra y su percepción. Es decir, no eran ciudadanos de a pie ajenos a la letra.

    • Responder mayo 24, 2013

      Don Serifa

      Sabía que alguien me saldría con esas y tienes toda la razón. Pero —y hablo desde la ignorancia—, ¿tan extendido estaba en España este oficio? ¿No eran en su mayoría rotulistas anónimos que distan mucho de las grandes figuras de la tipografía actual? Ahí lo dejo :)

  • Mas bien diria que eran rotulistas profesionales, que se dedicaban a ello, y sabían que si el cartel estaba inclinado la letra debería llevar un angulo de tal, o si la letra era muy estrecha se leería de tal manera a tal distancia. Y habría un puñado, imagina que cada tienda necesitaba un rótulo, (podia ser cristal, madera etc, pero supongo que pintar era mas asequible y menos permanente). En Londres quedan algunos, Nick Garret, y otro que no consigo encontrar
    http://londonsignwriter.wordpress.com/

    • Responder mayo 24, 2013

      Don Serifa

      Pues en mi zona yo no he conseguido encontrar vestigios de rotulistas profesionales. Y hablo de mi zona y de mis investigaciones, que puede no ser algo genérico.

      En Inglaterra y EE.UU. sí que fue algo más común; y en Latinoamérica y sobre todo India sigue siendo el pan de cada día.

  • Y tenian su propia literatura y sus propios manuales:
    http://typographystudies.com/2012/10/copybooks/
    (autobombo, perdón!! :)

  • […] interesting article on the democratization of typography (in […]

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