Blanco y negro, forma y contraforma

Blanco y negro, forma y contraforma
(*) Este artículo lo publiqué originalmente en la revista El bombín cuadrado, año IV número 13. Ahora lo rescato para ti.

Blanco y negro, luz y sombra, papel y tinta, punzón y contrapunzón, forma y contraforma. El yin yang tipográfico es un interesante juego en el que se define el uno por ausencia del otro. Pero, ¿acaso el «blanco» de la letra no es letra? ¿Puede definirse una forma sin antes dotarle de contraforma?

Es el contraste tonal el que define la legibilidad del producto tipográfico, función primordial del mismo, y ¿es este contraste el definido por la dupla forma-contraforma tan importante como el dado por el medio en el que vaya a ser reproducido? Obviamente sí. Podríamos decir que forma y contraforma son unidades de comunicación gráfica elementales, los quarks del diseño.

Forma y contraforma son entes independientes que alcanzan su esplendor formal y semántico con la superposición, por lo que la construcción del carácter no se limita al flujo del trazo sino también —y sobre todo— a la elección de forma y contraforma. A su vez, la construcción de la contraforma no se limita a la mera inversión de la forma, pues es en sí misma una forma que interacciona con el medio y emerge del mismo. Una contraforma que como unidad no tiene límite físico exterior, pero que por contra se adhiere y se aferra a la forma en el interior.

De la misma manera, cuando se combinan las letras formando palabras, las formas crean nuevas contraformas entre ellas que definen y limitan el espectro del espaciado. Estas contraformas, diferentes a las contraformas originales, no hacen sino enriquecer el conjunto y esclarecer el sentido mismo de las formas participantes.

Lo mismo sucede en el diseño editorial con la morfología de página donde la tensión de la misma viene dada única y exclusivamente por los márgenes. Esta armonía, una vez más, es determinada por el balance entre blanco y negro.

Para terminar volvamos al inicio, a la forma primigenia, a la forma de la letra. Esta nos viene dada desde hace siglos y la tenemos ya tan interiorizada que no se puede —y no se debe— innovar en su dibujo; y es por ello que podríamos definir el diseño de tipos como el simple «manejo y modelado de contraformas». Nada más.

Autor

Diseñador de tipos y tipógrafo trabajando actualmente para Fontsmith en Londres. Diseño tipografías, enseño workshops presenciales y online (como el curso intensivo y pasional Glíglifo), hablo en charlas y eventos, y escribo en blogs y revistas (y en mi propio Medium). En 2010 comencé a diseñar tipos en un viaje que me llevó, en 2016/17, a cursar y pasar con Distinction el prestigioso MA Typeface Design de la University of Reading. Tengo un pequeño taller de imprenta, cientos de libros y un perro llamado Bunbury.

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